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Y yo, ¿qué te doy a ti?

Las tres “C” para mantener relaciones que aporten valor

Una palabra/actividad que en estos últimos tiempos está muy en boga es el “Networking” y básicamente, desde mi perspectiva, esto se debe a que se ha acrecentado la consciencia de la importancia de generar, fomentar y cuidar las relaciones con otras personas, las redes de contactos. Es una realidad de la que creo ninguna persona puede escapar; somos seres sociales y gran parte de nuestra vida, de hecho la mayoría de ésta, nos estamos relacionando con otros.

Hace unos meses, en una conferencia que estuve, me dieron uno de los mensajes más trascendentales que he recibido y que he asimilado como una “verdad”, en cuanto a relaciones se refiere: “cada vez que te encuentres con alguien apórtale VALOR”. Si nos ponemos un poco pragmáticos podríamos rebatir y decir que sería sumamente agotador que cada vez que ves a alguien, estés por la labor de siempre darle algo (dejando claro que ese “algo” no se refiere a cosas materiales). Pero si seguimos en esta línea para llegar al meollo y encontrarle sentido a esta afirmación, también podemos decir que lo importante es aportarle ALGO que valga, mucho o poco, pero que valga. Vamos, que cada vez que te encuentras con un excompi de tu empresa anterior no tienes que darle una charla de cómo has optimizado tu tiempo desde que ya no trabajas con él porque estás convencido que si a ti te funciona, a cualquiera le puede funcionar y bla bla bla… El encuentro con alguien conocido no necesariamente tiene que contener una perorata donde demuestres tus ganas de “aportarle siempre algo”. Sin embargo,  sí puedes dejar la sensación en el otro de que verte es algo interesante y grato. Y, ¿cómo lograr esto?, ¿cómo dar valor a otros?
Para mí es algo tan básico como usar las tres “C” en las relaciones que tenemos con otras personas y que definitivamente tienen un valor incalculable. Estas son:
– Confianza
– Cercanía
– Colaboración
Es decir, ser confiables, cercanos y estar dispuestos a colaborar.

La confianza es la base de cualquier relación, sí, de cualquier relación: profesional, afectiva, académica, etc.; tus encuentros con otros son una constante muestra de que se puede confiar en ti y eso a la gente le MOLA. Así como a uno le gusta sentir que alguien es confiable, es lo mismo pero en sentido inverso… puff, ¡qué rollo! Pero sé que ha quedado clarísimo: “es fundamental que seamos personas confiables” 😉
En cuanto a ser cercanos, debo confesar que tengo debilidad por la “cercanía”, y para mí es clave que entre las personas exista ese toque de sensibilidad y humanidad que contiene esta característica. Ser cercano es hacerle sentir al otro que me intereso por él, que soy sensible a su realidad y que soy tan persona como él. Es como la empatía pero quizá un poco más profundo, si es que se puede decir así, porque logro una conexión con la otra persona y al mismo tiempo me abro para que ella pueda ver cómo soy.
Por último, pero no menos importante, nos encontramos con el estar dispuestos a colaborar, que no es lo mismo que siempre tener que colaborar, cosa esta última casi imposible y que conllevaría altos grados de agotamiento y quizá de mediocridad, por no ser oportuna y realmente necesaria nuestra contribución. Estar dispuestos a cooperar, a colaborar con otros, denota nuestra intención genuina de ayudar al otro en lo que éste considere que podemos hacerlo; es dejar siempre la puerta abierta para que los demás acudan a nosotros para llevar a cabo tareas, proyectos, actividades donde nos consideran especialmente buenos.
Necesitamos de los demás y los demás necesitan de nosotros. John C. Maxwell, autor de varios libros relacionados al mundo del liderazgo, afirma que “la creencia que una persona sola puede hacer algo grande es un mito”. Nuestras redes: familiares, amigos, compañeros de clase, colegas de profesión, compañeros de trabajo, son una fuente inagotable de colaboración, ideas, apoyo y motivación para lograr ese sueño que tenemos, para hacer realidad nuestros proyectos. Sentirnos parte de los logros de los demás y que los demás sean parte de nuestros logros es una sensación infinitamente potente, nos aporta valor a nosotros, le aporta valor a los demás y contribuye a que nuestra sociedad también tenga las tres “C”, sea más confiable, cercana y colaborativa.

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